PERIODOS DE REVISIÓN DE LOS DIFERENTES COMPONENTES DE NUESTRA BICICLETA

Hay muchas partes de nuestra bicicleta que no están a la vista, esto hace que no podamos ver el desgaste o la falta de mantenimiento de las mismas, por ello es muy importante que hagamos un mantenimiento periódico de todas ellas para evitar sorpresas en ruta y averías más caras de lo que nos gustaría.

Entenderé un uso moderado de la bicicleta como una media anual de un día a la semana durante tres horas.

Limpieza y engrase de los ejes de las ruedas, ejes de los pedales, dirección y pedalier: una vez al año. En el caso del pedalier se pueden hacer dos, dependiendo del terreno por el que montemos y los ruidos que haga.

Limpieza y lubricado de la transmisión: cadena, cambio (roldanas incluidas), piñones y platos: Siendo estrictos: cada vez que usemos la bici. Siendo un poco perros: una vez cada dos usos =)

Ajuste de cambio y desviador: cuando no funcionen correctamente. Limpiar y lubricar antes de ajustar. IMPORTANTE: no lubricar sin haber limpiado bien la cadena y el cambio. En el caso del cambio, revisar que la patilla de cambio no esté doblada. OJO a las roldanas del cambio: son esas ruedas dentadas que van alojadas en el cambio. Hay que limpiarlas y cambiarlas. El desgaste de las roldanas es fácil de ver, solo tenemos que fijarnos en los dientes de las mismas, con el uso, éstos tienen tendencia a afilarse, desapareciendo la “meseta” o parte superior del diente, teniendo tendencia a acabar en punta. Es una sustitución fácil de hacer y muy económica.

Ajuste de la orientación de las zapatas de freno (v-break, cantiléver, caliper, etc) y revisión del estado de las zapatas y pastillas (frenos de disco): una vez al mes. El desgaste de las zapatas de freno suele hacer que las zapatas no apoyen (al frenar) sobre la zona que debiera, normalmente lo que ocurre es que hay una zona que queda “en el aire”, es decir, que no apoya en la llanta. En cuanto a las pastillas de los frenos de disco, lo que ocurre es que aunque estén muy gastadas “frenan” pero si gastamos por completo el material de frenada, seguramente nos carguemos el disco y haya que cambiarlo.

Cambio de cables y camisas de los cambios: Una vez al año. Es un mantenimiento barato que hará que los cambios funcionen correctamente. Aunque no se vea, las camisas son metálicas en su interior y a causa de la humedad se oxidan, esto hace que el cable no deslice como debe.

Cubiertas: una vez cada seis meses máximo, revisar el estado de la cubierta por la zona de rodadura y sobre todo por los flancos (laterales) viendo que no asomen los famosos pelos y que la goma no está cuarteada. A las cubiertas habrá que prestarles especial atención tras periodos en los que no hemos usado la bici durante mucho tiempo. Una rueda deshinchada apoyada en el suelo durante mucho tiempo puede hacer que la cubierta se cuartee en la zona en la que ha estado apoyada.

Fondo de llanta: una vez al año. Ese aro de plástico o tela que se coloca en la llanta para evitar que las cabezas de los radios estén en contacto con la cámara y acaben pinchándola. Hay que revisar que no esté roto o cuarteado y que no se haya movido. Si hemos tenido un pinchazo y al buscar el agujero en la cámara lo encontramos en la parte interior es un claro indicativo de que hay algo en el fondo de llanta que no está correcto.

Limpieza y lubricación de la tija del sillín: cada tres meses. No cuesta nada sacar de vez en cuando la tija, limpiarla lubricarla y volverla a colocar. Aunque no lo parezca, entre el cuadro y la tija entra suciedad y polvo provocando ruidos y chasquidos desagradables. Depende de a quien le preguntes te dirá que lubriques con aceite o eches grasa, para mi gusto mejor aceite, el de la cadena mismo. No está de más, también, echar una gota de aceite en los raíles del sillín para evitar ruidos y chasquidos e incluso desmontar el sillín de la tija cada 4-6 meses.

Horquillas y amortiguador: depende de la marca y el tipo pero como norma, con un uso moderado de la bicicleta: una vez al año.

Presión del aire de la horquilla y del amortiguador: una vez al mes.

Rodamientos del basculante en bicis de doble suspensión: Una vez al año. Seguramente tendremos que llevarla al taller porque es una pieza que no es fácil de sacar sin un extractor de rodamientos.

Tija telescópica: en cuanto notemos que el sistema no funciona correctamente, la recomendación es purgarlo una vez al año.

Sangrado de frenos hidráulicos: cuando la maneta tiene demasiado recorrido. Una forma de comprobar si hace falta sangrar los frenos es la siguiente: Ponemos la bici de píe sobre la rueda de atrás, sujetándola por el manillar, y frenamos con ambas manetas varias veces. Si la maneta tiene mucho recorrido, incluso llegando a tocar en el puño, significará que tenemos aire dentro del circuito y habrá que sangrar. Si el tacto de la maneta se mantiene invariable es que todo está correcto. Presión de las ruedas: Cada 2-3 salidas.

Ruedas tubeless: Este sistema de ruedas también requiere de un cierto mantenimiento y sustitución del líquido sellante. Se recomienda cambiar el líquido cada tres meses, retirando previamente el viejo. En cada cambio no está de más revisar el fondo de llanta y la válvula aunque un desgaste en estos componentes se manifestará en una pérdida de presión en la rueda.

Centrado de las ruedas: cuando veamos que las ruedas no están “rectas”. En el momento en el que lo detectemos debemos centrar. Es una “avería” que nunca va a ir a menos, siempre va a ir a más, por tanto, cuanto antes corrijamos el desvío menos trabajo nos dará y/o menos dinero nos costará la reparación.

Cambio de cadena, casete y platos: dependiendo de la calidad de la cadena pero a modo orientativo, ésta hay que cambiarla cada 1500 y 2000 km. Aunque no lo veamos, la cadena se va desgastando y alargando. Hay que contar con que la cadena y, sobre todo, los piñones se desgastan de forma conjunta. Esto quiere decir que si yo alargo mucho la vida de mi cadena la romperé y cuando vaya a cambiarla los piñones estarán tan desgastados que una cadena nueva no los agarrará y ésta “patinará” sobre los piñones. Para evitar esto, lo que hay que hacer es cambiar la cadena antes de que sea demasiado tarde. Para eso existen medidores de desgaste de cadena que nos indicarán el alargamiento de la misma y nos dirán cuando cambiarla. Los piñones se cambian cuando una cadena nueva no es capaz de agarrarlos. A simple vista, es fácil de ver si un piñón está desgastado o no pero hay que saber dónde mirar. Sobre esto prepararé otro artículo más gráfico.

Seguramente se me olvide alguna cosa pero ya iré actualizándolo.

 

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